Tema 12
LA VISIÓN “MC”
Multiplicando Creyentes
Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
Un creyente puede ganar muchas vidas para Cristo usando el “MC” como una herramienta. Avanzando un tema por semana, un discipulador se multiplica en dos, cuatro, ocho y finalmente a dieciséis discípulos en un año. Si nosotros somos fieles y dedicados a esta visión, se produce un mover poderoso de Dios. Solamente el factor humano puede limitar a los resultados.
Cómo Elegir un Discípulo
Aunque tenemos que presentar el evangelio a todas las personas, es sabio buscar un discípulo adecuado. Alguien que puede asumir la responsabilidad de también llegar a discipular a otras personas. En general es aconsejable discipular a una persona del mismo sexo. En la primera reunión es importante llenar “La Hoja de Datos” al final del libro, para poder mantener el contacto.
Pueden leer o estudiar un tema por semana durante 12 semanas mientras el discipulador instruye al discípulo cómo ser un miembro involucrado de la iglesia. Un buen consejo es elegir un día, lugar y hora para reunirse.
Un discipulador experimentado puede enseñar el tema con sus propias palabras y usar el texto como complemento. Para ampliar el tema es bueno compartir sus propias experiencias con Dios. El discipulador puede ministrar e instruir a su discípulo usando las metas al final de cada tema. No olviden de llenar “La Hoja de Progreso” al final del libro cada reunión.
Es importante informar al Pastor si el discípulo quiere ser miembro de la iglesia y si necesita alguna ministración. Al cumplir con todo el entrenamiento, el discípulo puede recibir un certificado en la iglesia, con imposición de manos por los líderes. Para esto el discípulo tiene que ser salvo, bautizado en agua y en el Espíritu Santo. De esta manera el discípulo se convierta en un discipulador y puede comenzar a discipular a otras personas.
Lo Mejor es Discipular a Grupos de Personas
Es más efectivo discipular en grupos. Si un discípulo todavía no ha alcanzado los tres requisitos para recibir su certificado o se siente inseguro para tomar la responsabilidad de un discípulo propio, pueden formar un grupo de cuatro personas. Así el discipulador más experimentado se convierte a ser un mentor mientras todos avanzan juntos. Una ventaja es que los grupos pueden contener participantes de ambos sexos. Es muy efectivo para un matrimonio discipular a otra pareja. En esta manera familias enteras pueden ser ganadas para Cristo.
Se puede formar grupos de cuatro, seis, ocho, diez o más personas donde la persona formando el grupo llega a ser el líder. El formato básico del “MC” es que cada discipulador debe tener su propio discípulo, pero es también posible entrenar a un grupo de personas usando MC. Si un discipulo se atrasa con un tema, es necesario nivelarlo antes de la siguiente reunión.
Discipular individualmente es bueno, pero es más dinámico formar un grupo donde se puede cantar, adorar y orar juntos. Un buen consejo es compartir un refrigerio para disfrutar la comunión con los demás. Pueden reunirse en una casa, escuela, universidad, trabajo, café, parque o en la iglesia. Es importante dar a todos la oportunidad de expresarse y preguntar sobre el contenido del texto. Para variar, se puede invitar a un ministro de la iglesia para enseñar un tema y ministrar a los discípulos según su llamado y dones.
El Discipulado y la Iglesia
Es bueno entrenar a cada miembro de la iglesia para discipular a otras personas. La meta es desarrollar creyentes comprometidos y miembros activos. Esto incluye instruir a todos como vivir con Dios, diezmar, orar con alguien para salvación, bautizar en agua, ministrar sanidad y el bautismo en el Espíritu Santo. Es vital informar a los líderes sobre el avance y las experiencias que pueden inspirar y ayudar a otros discipuladores. La visión “MC” causa un crecimiento espiritual y numérico en la iglesia y también es útil en el proceso de plantar nuevas obras e iglesias.
El discipulador tiene la función de asistir a su discípulo en la transición de ser un discipulador. Este es el tiempo más crítico. Si los dos llegan a tener nuevos discípulos, el “MC” ha sido un éxito y han llegado a la meta de multiplicarse.
Es importante llenar el certificado y entregarlo a un Ujier cuando tu discípulo está presente contigo en la iglesia. El Pastor llamará a ambos al altar para orar con imposición de manos por los líderes presentes para encargar y mandar al nuevo discipulador al mundo para hacer la obra del ministerio. Si el discípulo no puede o no quiere ir a la iglesia para recibir su certificado, el discipulador puede entregarlo en la última reunión del “MC” debido que ha cumplido los tres requisitos. Si el discípulo por alguna razón no ha cumplido con los requisitos todavía puede formar parte de un grupo y reiniciar el “MC” junto con otras personas. En el momento que el discípulo, está listo para recibir su certificado el discipulador puede entregarlo en la iglesia, en el grupo o de forma privada.
¡Felicidades por hacer la obra de Dios! – No olviden llenar la “Hoja de Progreso” al final del libro y seguir con el trabajo de discipular a otras personas.
Resumen
- Encontrar un discípulo adecuado.
- Compartir un mensaje por semana durante tres meses.
- Ministrar al discípulo según las metas.
- Completar la “Hoja de Progreso” cada semana.
- Invitar al discípulo para ser un miembro activo en la iglesia.
- Asegurarse que el discípulo es salvo, bautizado en agua, y en el Espíritu Santo.
- Verificar si el discípulo necesita consejería familiar o ministración por un Pastor.
- Entregar el certificado con imposición de manos y oración por los líderes.
- Encontrarnuevosdiscípulosyreiniciarel“MC” individualmente o en grupo.
- Comprar un Libro “MC” para regalar a tu discípulo.
Metas de este tema
Las metas están escritas al discipulador, sobre el discípulo.
- Estudiar juntos el proceso de discipular usando “MC”.
- Llenar el Certificado para entregar en la iglesia.
- Tomar la decisión de discipular individualmente o de forma grupal.
- Definir un lugar y tiempo para seguir con el discipulado.